Gentrificación y Carencia de Vivienda: ¿Qué sucede cuando Amazon se muda a la Ciudad?

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Este artículo fue originalmente publicado por Common Edge como "A Seattleite Reflects on the City in the Age of Amazon."

Todo empezó con una grúa o dos, una pequeña renovación urbana en Westlake, un rumor de que Paul Allen estaba limpiando las calles, de quería hacer un gran parque con senderos para bicicletas. Pensé que sería agradable y luego lo olvidé.

No apareció el famoso parque, pero un día bajé al nuevo Whole Foods, donde trabajo y me di cuenta de que todo un hábitat había nacido en Westlake, estaba lleno de costosos restaurantes y bares. También noté pequeños grupos de hombres con cuerdas de seguridad, todos blancos o indios. Estos grupos se movían por las calles, conversando animadamente, recién salidos de sus cubículos y yendo a almorzar, ajenos a quien fuera que estuviera en la calle.

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Me di cuenta de que estos nuevos restaurantes, gimnasios y bares se veían un poco raros inmersos en el Denny Triangle. Hace cinco años el Denny Triangle se encontraba muy descuidado. Los drogadictos se sentaban en las esquinas y los vehículos de la policía los inspeccionaban mientras pasaban por delante de los lugares de renta de automóviles; podías ver los antiguos edificios de oficinas hechos de estuco.

Cuando la construcción del edificio comenzó en la calle Lenora, me sentí menos nervioso caminando desde el ferry. El nuevo me pareció más seguro que el anterior aunque mi galería de muebles modernista favorita y la sala de exposición de coches habían desaparecido, parecía limpio, aunque me seguía preguntando a dónde habrían ido los yonquis.

Durante los siguientes meses, mi café favorito -un lugar único dirigido por un hombre intensamente apuesto de ascendencia criolla- cerró. Mi lugar favorito de sándwiches -dirigido por una pareja asiática- cerró. El salón de baile dirigido por los dos argentinos se cerró también. El lugar donde arreglabas tu computadora también cerró. No volvieron a abrir en otro lugar.

Por aquel entonces, noté que cuando daba una conferencia en el edificio del campus principal, cada vez resultaba más difícil para mis alumnos escucharme debido al ruido de la construcción que nos rodea. En un punto, se estaban construyendo cinco edificios al mismo tiempo dentro de un radio de dos cuadras. Estábamos en la primera ola de demolición y construcción de Denny Triangle. Pero este proceso no ha terminado: hoy, está pasando más ferozmente que nunca. Cuando miro hacia arriba desde mi escritorio puedo ver tres grúas moviéndose sobre los bloques circundantes. Toda la costa oeste está experimentando escasez de grúas debido a la construcción en Seattle.

Mis alumnos comenzaron a alejarse y tuvieron problemas para llegar a tiempo porque cada vez era más difícil encontrar estacionamiento, además de que están siendo expulsados y los trabajadores de Amazon viven cada vez más cerca. A Tacoma, Edmonds y Kent les toma una hora llegar y es imposible encontrar estacionamiento.

© <a href='https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Seattle_-_Amazon.com_Campus_Grand_Plaza_01.jpg'>Wikimedia user Joe Mabel</a> licensed under <a href='https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.en'>CC BY-SA 4.0</a> © <a href='https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Seattle_-_Amazon.com_Campus_Grand_Plaza_01.jpg'>Wikimedia user Joe Mabel</a> licensed under <a href='https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.en'>CC BY-SA 4.0</a>

Seattle no tiene control sobre las rentas. En los últimos cinco años, la renta de un departamento tipo estudio en Queen Anne aumentó en un 48 por ciento. Seattle lideró el país en alzas de alquileres en 2016 y a principios de 2017, según Zillow. Mientras tanto, detrás de los restaurantes y edificios de oficinas o de apartamentos sin rostro, modernos, pero grises con líneas festivas de color amarillo o rojo, se han levantado en Westlake y en todas las calles. Los alquileres se han elevado tanto que ahora Amazon ofrece a sus trabajadores vales de renta para combatir los aumentos en los precios que él mismo ha provocado. Mis estudiantes no reciben vales de renta. Tampoco lo hacen los artistas, músicos, policías, bomberos, vendedores, barberos, cantineros o baristas que formaban la clase media de Seattle. Estas personas ahora han sido expulsadas del centro de la ciudad.

En los siguientes dos años, cuando volvía del ferry a mi trabajo, comencé a ver cómo se arrasaban bloques enteros de edificios antiguos. Comenzaron a brotar edificios de oficinas de cristal altos, negros y genéricos, cada uno con su restaurante de lujo en la planta baja, altas mesas de acero, paredes de madera y una llamativa agrupación de plantas con hojas grandes al frente. Cada uno con su pared de vinos caros, visibles para el transeúnte. Todos idénticos.

Caminar hacia el ferry se complicaba cada vez más. Me sentía encerrado en todos esos edificios negros. Me encontré sintiéndome aislado, solo. Nunca antes me había sentido solo caminando al trabajo. Siempre pasaba algo, ya fuera música, alguien pidiendo que firmara una petición o una persona de aspecto extraño con el típico atuendo de Seattle con el pelo rosa, una parka y Doc Martens. Pero la vida se esfumó porque los artistas se fueron.

Imagen <a href='https://www.geekwire.com/2016/amazon-quietly-debuts-commuter-shuttle-program/'>via Geekwire</a> Imagen <a href='https://www.geekwire.com/2016/amazon-quietly-debuts-commuter-shuttle-program/'>via Geekwire</a>

Después de que los edificios negros empezaron a asomarse, comencé a tomar el autobús hacia el ferry en lugar de caminar. En el autobús, noté otros autobuses. Autobuses de autocar grandes, todos blancos, sin marcas y con las ventanas polarizadas. Me tomó un tiempo darme cuenta de que, en lugar de reforzar el eficiente sistema de autobuses de Seattle, Amazon había creado su propio sistema de autobuses prístinos para sus trabajadores. Una ventaja, podría decirse, era el no tener que verse cara a cara con la gente pobre de Seattle, la gente promedio o los viajeros que no son ... bueno, Amazon.

Al mismo tiempo, abajo en el ferry, las tiendas comenzaron a aparecer. Como un viajero de ferry, siempre me he encontrado con un grupo de personas sin hogar en el camino de salida de la terminal. Desde que Alyeska despidió a miles de trabajadores en los años setenta, Seattle ha tenido gente sin hogar. Cuando trabajé por primera vez en Seattle, hace diez años, vi gente sin hogar rompiendo a toda prisa un refugio o enrollando un saco de dormir cuando pasaba por la mañana. Pero en los últimos dos años, las tiendas han llegado para quedarse. Ayer, de camino al trabajo, conté veintidós tiendas en la franja mediana entre el ferry y Western Avenue. Una franja de tiendas justo en frente de la parada de autobús que Amazon que de alguna manera logró llegar frente a la terminal del ferry. Ya no hay paradas de autobuses públicos frente a la terminal del ferry.

A finales de enero, Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo, con un patrimonio personal total de 121.800 millones de dólares, ordenó a Alexa que abriera "Spheres", tres enormes invernaderos poliédricos en el centro de Seattle. Los empleados de Amazon pueden inscribirse para realizar reuniones allí: y aunque es posible ver una exposición sobre ellos llamada "Understory", no está abierto al público.

Bezos no ha hecho ningún esfuerzo para incluir al público en su mundo amazónico. En todos sus edificios, ha hecho un solo gesto hacia los desamparados, al destinar un espacio de refugio de noche para 200 mujeres y niños en un edificio de la sede de Amazon. Conveniente, tal vez, para recordarse a uno mismo lo bueno que se es con el mundo sin serlo. Seattle tiene la tercera población sin hogar más grande del país, un artículo de diciembre de 2017 en el Seattle Times contó 11.643 personas; de las cuales el 47,1, es decir, 5,484 personas, viven sin techo.

Bill Gates puso a Microsoft en los suburbios de Seattle por una razón: podría tener un campus allí sin tener que asumir la responsabilidad de la mezcla urbana de Seattle. Así podría enfocarse en el negocio de su empresa. Sin embargo, existe una responsabilidad cívica inherente en la compra del centro de una ciudad. ¿Dónde está la responsabilidad cívica de Amazon? ¿Dónde están los lugares para las personas reales? Los ciudadanos de Seattle ahora son forasteros en su propio núcleo urbano. Es "nosotros y ellos" con Amazon. Y el ganador del concurso "HQ2" debería estar listo para ello.

Natalia Ilyin es profesora titular de Diseño en el Cornish College of the Arts, en Seattle. También es fundadora y docente principal del MFA en Diseño Gráfico en Vermont College of Fine Arts. Su próximo libro, Writing for the Design Mind, saldrá de Bloomsbury Academic en enero.

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